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miércoles, 10 de febrero de 2016
Relato Sofia
Aquel día de invierno me dirigía apresurada a la universidad, cuando sentí un escalofrió extraño, nuevo, diferente. En ese mismo momento me paralice, mi cuerpo inmóvil y frió no dejaba ninguna duda de que algo no iba bien, con todas mis ganas intentaba moverme, luchar contra tal sensación, pero era inútil, cuanto mas lo intentaba más agotada me sentía. Los parpados se me caían, ya no podía hacer nada, llego hasta el punto que me desmaye con tan mala suerte de caerme de rodillas. En ese mismo momento escuché voces de un señor pidiendo ayuda para socorrerme. Yo, invidente y paralizada, estaba asustada pensando que era un sueño y que esto no me podía pasar a mi. En poco tiempo ya reconocía 3 voces distintas especulando sobre que le podía haber pasado a esta joven chica, hablaba de que llegaría pronto una ambulancia, de que si era mejor dejarle aire o quizás subirle las piernas...
De pronto escuché un grito agudo, fuerte, seco y desgarrador. Aquella voz me sonaba, era de la señora que antes había dado la opción de dejarme aire. De un momento a otro empezaba a ver, mis ojos recibían luz mi primera reacción fue de volver a cerrarlo, era mucha claridad, después de tanto tiempo a oscuras. Pero rápidamente me di cuenta de que no veía igual que antes, estaba agobiada, sólo escuchaba voces distorsionadas hablando sobre aquella mujer que por lo que alcanzaba a escuchar estaba tendida en el suelo y yo pasé a un segundo plano. La cabeza me daba vueltas y tenía la misma sensación de agobio que Alicia en el país de las Maravillas cuando se toma aquel extraño brebaje para ser mas pequeña. Tenía la sensación de que estaba menguando, pero rápido descarte esa opción, dado que me parecía absurdo e inhumano. Quise moverme y poco a poco recibía respuesta de lo que podría llamar mis piernas. Tumbada hacia arriba intente girarme para agruparme y por fin saber qué es lo que estaba pasando, lentamente lo iba consiguiendo. Cuando me pude incorporar veía la realidad desde otra perspectiva. ¡Estaba a ras de suelo! Intente andar pero tenia un fuerte dolor en las piernas, aguante como pude y lo volví a intentar, de pronto pegue un salto y me asuste, solo podía saltar. ¿pero que brujería es esta? pegue un par de saltos mas y mire atrás, reconocí la ropa tendida en el suelo que esa misma mañana escogí con las prisas también pude ver mi bolso negro y mi móvil tirado en el suelo, parecía enorme. Vi a aquellas personas que me intentaron ayudar alrededor de la señora, quise huir de allí y seguía saltando hasta que encontré un charco,me miré y no podía creer lo que estaba viendo ¿ ESO ERA UN SALTAMONTES? Me giré y el reflejo giraba conmigo, era extraño y nuevo. Escuché a aquel señor que me quiso ayudar decir algo sobre que la joven había desaparecido y se refería a mi.
En ese momento no sabía que hacer, era un saltamontes verde, asqueroso y enano. Llegué como pude a mi móvil y llame a mi madre, después de cinco pitidos me cogió, no me dio tiempo a hablar y me dijo que tenia mucho trabajo y que me hiciese la comida cuando llegase de la universidad que ella llegará tarde, la intente cortar en varias ocasiones pero fue inútil ella acabó de hablar y me colgó. Me sentía desolada.
Me puse a pensar en quién más podía llamar, ¿mi padre? hace como un año que no se nada de él y pensará que es una broma. ¿Mis antiguas amigas? se reirían de mi como hicieron el último día de clase por llevar una camiseta según ellas "pasada de moda".
Ah ya sé llamaré a mi compañera de practicas de la universidad, había congeniado con ella y me cayó bien. Le intente llamar pero fue inútil después de marcar torpemente el numero unas tres veces en el teléfono no encontré respuesta alguna. De un momento a otro escuché una sirena, parecían las de una ambulancia cada vez lo escuchaba mas cerca, de pronto mire hacia arriba y no pude reaccionar, una tragedia estaba a punto de pasar...
De pronto escuché un grito agudo, fuerte, seco y desgarrador. Aquella voz me sonaba, era de la señora que antes había dado la opción de dejarme aire. De un momento a otro empezaba a ver, mis ojos recibían luz mi primera reacción fue de volver a cerrarlo, era mucha claridad, después de tanto tiempo a oscuras. Pero rápidamente me di cuenta de que no veía igual que antes, estaba agobiada, sólo escuchaba voces distorsionadas hablando sobre aquella mujer que por lo que alcanzaba a escuchar estaba tendida en el suelo y yo pasé a un segundo plano. La cabeza me daba vueltas y tenía la misma sensación de agobio que Alicia en el país de las Maravillas cuando se toma aquel extraño brebaje para ser mas pequeña. Tenía la sensación de que estaba menguando, pero rápido descarte esa opción, dado que me parecía absurdo e inhumano. Quise moverme y poco a poco recibía respuesta de lo que podría llamar mis piernas. Tumbada hacia arriba intente girarme para agruparme y por fin saber qué es lo que estaba pasando, lentamente lo iba consiguiendo. Cuando me pude incorporar veía la realidad desde otra perspectiva. ¡Estaba a ras de suelo! Intente andar pero tenia un fuerte dolor en las piernas, aguante como pude y lo volví a intentar, de pronto pegue un salto y me asuste, solo podía saltar. ¿pero que brujería es esta? pegue un par de saltos mas y mire atrás, reconocí la ropa tendida en el suelo que esa misma mañana escogí con las prisas también pude ver mi bolso negro y mi móvil tirado en el suelo, parecía enorme. Vi a aquellas personas que me intentaron ayudar alrededor de la señora, quise huir de allí y seguía saltando hasta que encontré un charco,me miré y no podía creer lo que estaba viendo ¿ ESO ERA UN SALTAMONTES? Me giré y el reflejo giraba conmigo, era extraño y nuevo. Escuché a aquel señor que me quiso ayudar decir algo sobre que la joven había desaparecido y se refería a mi.
En ese momento no sabía que hacer, era un saltamontes verde, asqueroso y enano. Llegué como pude a mi móvil y llame a mi madre, después de cinco pitidos me cogió, no me dio tiempo a hablar y me dijo que tenia mucho trabajo y que me hiciese la comida cuando llegase de la universidad que ella llegará tarde, la intente cortar en varias ocasiones pero fue inútil ella acabó de hablar y me colgó. Me sentía desolada.
Me puse a pensar en quién más podía llamar, ¿mi padre? hace como un año que no se nada de él y pensará que es una broma. ¿Mis antiguas amigas? se reirían de mi como hicieron el último día de clase por llevar una camiseta según ellas "pasada de moda".
Ah ya sé llamaré a mi compañera de practicas de la universidad, había congeniado con ella y me cayó bien. Le intente llamar pero fue inútil después de marcar torpemente el numero unas tres veces en el teléfono no encontré respuesta alguna. De un momento a otro escuché una sirena, parecían las de una ambulancia cada vez lo escuchaba mas cerca, de pronto mire hacia arriba y no pude reaccionar, una tragedia estaba a punto de pasar...
lunes, 8 de febrero de 2016
Kafka y las vanguardias
Futurismo
El futurismo nace en Italia con Marinetti quien publica un manifiesto futurista de carácter antiromántico: "¡Matemos el claro de luna!". En Rusia el futurismo está representado por Maiakovski quien defiende la creación de palabras arbitrarias.
En la obra de Kafka el futurismo influye en la exaltación de sus ideas como en el estilo y el dinamismo en su obra despareciendo lo accesorio y prescindiendo de adjetivos y adverbios. Exalta también la mecánica, la técnica y la velocidad con que expresa sus sentimientos. Además, en su obra, se aprecia la destrucción de la sintaxis que es una característica clara del futurismo.
Cubismo
El cubismo nace en la escuela pictórica de Picasso con su obra: "Las señoritas de Aviñón".
En literatura nace en los Caligramas de Apollinaire, en los cuales, la característica más importante a resaltar es la disposición tipográfica de los versos.
En Kafka el cubismo influye creando, en su obra, imágenes visuales que aluden al contenido del texto.
Expresionismo
Este movimiento artístico tiene su origen en Alemania con grupos pictóricos como: "El puente", "El jinete azul" y "Nueva objetividad".
En literatura se manifiesta en autores como Brecht y Kafka.
En la obra de Kafka el expresionismo influye muy directamente y se observan estas características:
El futurismo nace en Italia con Marinetti quien publica un manifiesto futurista de carácter antiromántico: "¡Matemos el claro de luna!". En Rusia el futurismo está representado por Maiakovski quien defiende la creación de palabras arbitrarias.
En la obra de Kafka el futurismo influye en la exaltación de sus ideas como en el estilo y el dinamismo en su obra despareciendo lo accesorio y prescindiendo de adjetivos y adverbios. Exalta también la mecánica, la técnica y la velocidad con que expresa sus sentimientos. Además, en su obra, se aprecia la destrucción de la sintaxis que es una característica clara del futurismo.
Cubismo
El cubismo nace en la escuela pictórica de Picasso con su obra: "Las señoritas de Aviñón".
En literatura nace en los Caligramas de Apollinaire, en los cuales, la característica más importante a resaltar es la disposición tipográfica de los versos.
En Kafka el cubismo influye creando, en su obra, imágenes visuales que aluden al contenido del texto.
Expresionismo
Este movimiento artístico tiene su origen en Alemania con grupos pictóricos como: "El puente", "El jinete azul" y "Nueva objetividad".
En literatura se manifiesta en autores como Brecht y Kafka.
En la obra de Kafka el expresionismo influye muy directamente y se observan estas características:
- Su obra no representa la realidad objetiva.
- Su obra representa el sentimiento interior de Kafka.
- La tensión espiritual de Kafka se convierte en desesperación.
- Las personas que intervienen en la obra presentan crisis psicológicas e ideológicas.
- La belleza clásica se transforma en apología de lo feo.
- El gusto por lo negativo, lo oscuro, lo catastrófico y lo caótico son formas representativas en toda su obra.
- Kafka en toda su obra tiende a la deformación de las figuras humanas y del paisaje.
Kafka: sus estudios
Franz Kafka inició sus estudios en
Química en la Universidad de Praga, pero tras solo dos semanas
abandonó esa carrera. A continuación, probó también Historia del
Arte y Filología alemana, pero al final, obligado por su padre (un
hombre muy autoritario y con el que Kafka no tenía buena relación),
estudió Derecho. Aquí conoció a quien sería su amigo y su
biógrafo tras su muerte, Max Brod. Obtuvo el doctorado en leyes el 18 de
junio de 1906.
El propio Kafka dijo que decidió
estudiar derecho para conservar mejor su independencia, es decir, su
soledad.
Un tiempo después de haber finalizado
sus estudios de Derecho y tras haber trabajado en una empresa de
seguros consiguió un trabajo que mantendrá hasta su muerte en un
organismo público: el Instituto de Seguros de Accidentes de Trabajo
del Reino de Bohemia. Este nuevo empleo, a pesar de que no cubría
sus expectativas, le permitió tener más tiempo libre para
dedicarse a lo que de verdad le gustaba: escribir.
Esto no era bien visto por su padre y queda reflejado en la carta a su padre dónde relata como cuando
se disponía a hacer algo que no le gustaba (como era que escribiera
relatos literarios) le amenazaba con el fracaso, y como el respeto a
su opinión era tan grande, el mismo Kafka veía el fracaso
inevitable.
Tanta indecisión a la hora de decidir
qué carrera quería cursar se debe a que a lo que de verdad le
quería dedicarse era a escribir, pero por influencia paterna debía
ir a la universidad. De esta manera probó con tres carreras
distintas, hasta que acabó estudiando Derecho. Esta decisión
también fue influida por su padre que consideraba que sería la
carrera que le daría un buen trabajo.
Sin duda Kafka tenía un respeto enorme
a su padre y también a sus opiniones. Todo esto queda reflejado en
la carta a su padre. La figura de su padre, Hermann Kafka, se ve
representada en su libro “La Metamorfosis” como el padre de
Gregor Samsa, donde aparece como un hombre duro y autoritario. Por
esto se pude decir que en el tema de sus estudios, el padre de Kafka
tuvo una influencia muy notoria en las decisiones de su hijo.
domingo, 7 de febrero de 2016
Kafka como perteneciente a ninguna parte
Franz Kafka es un escritor checo nacido en 1833. Nace en el seno de una familia judía. Pero se forma a su vez en un ambiente cultural en su plenitud alemán. En el que llevó a cabo sus estudios, incluyendo Leyes, bajo la autoritaria presión de su padre. Este entorno le llevó a redactar sus obras en alemán. Por tanto, Kafka recibe influencias de tres tipos de nacionalidad, lo que crea un sentimiento de marginación en el escritor, que como consecuencia, no se cree perteneciente a ningún sitio. Adoptar esta postura conlleva también a afrontar el rechazo concebido por la sociedad de la época ante el tal popurrí cultural. Tales circunstancias, marcaron la vida del escritor hasta el punto de influir en su obra. Y es precisamente esta, la razón por la cuál en La Metamorfosis, se dice que se realiza un relato autobiográfico del escritor. Ya que en la obra, se ve reflejado ese mismo sentimiento. Gregorio Samsa, su protagonista, es rechazado al igual que Kafka, tanto por la sociedad como por su propia familia. Y las razones por las que este suceso se da, son totalmente involuntarias. Uno no puede cambiar lo que es, y es entonces donde se presenta el fenómeno de lo absurdo. Ya que no se trata de que viva una situación poco común, en la que las diferentes circunstancias socio-culturales de cada una de unas nacionalidades hayan dejado huella, sino que lo realmente ilógico es el rechazo ante esta.
Relato Lucía Quirós Martos
Y de nuevo, lunes.
Llegué a clase tarde, como siempre. Pero esta vez, en lugar de risas, cause palidez. Esa blancura pareció extenderse incluso a las hojas del árbol que había visto crecer siempre desde la ventana. Y mis compañeros, cuyo terror se veía claramente reflejado en los ojos, no fueron capaces de volver a su expresión natural. Ni siquiera Laura, mi compañera de pupitre desde que mi memoria es capaz de retener. Me senté a su lado, pero mis esperanzas de recibir cualquier tipo de explicación, se vieron consumidas al ritmo en el que Laura se levantaba y alejaba su mesa de la mia.
Yo, que ya me sentía desplazada por las innumerables veces en que había llegado a pensar que ella, pes a ser mi única amiga, permanecía junto a mi por compasión.
Pasan las horas, y las diferentes asignaturas insoportables propias de un lunes. Pero esta vez, en lugar de evadirme y no seguir el ritmo de la clase, como era ya rutina, insistía en hacerlo. No entendía por qué, pero estaba hambrienta, y un insoportable e insaciable picor parecía estar quemándome la cara. Ningún profesor me había dirigido la mirada, y llegué por un momento a dudar, si el rechazo de Laura podría deberse únicamente a un rumor absurdo, y no a nada que tuviera relación con mi aspecto.
De camino a casa, noté que el picor extendía, y mi piel, antes demasiado áspera, parecía ahora estar desprendiéndoseme de la cara. Corrí hacia casa, y en el portal topé con una vecina. Una señora anciana, dulce, que no tenía una gran vista, ya que siempre que me la encontraba, me llamaba Alba porque me confundía con mi hermana. Me saludó entonces, llamándome por ese mismo nombre, y por un momento, pude respirar aliviada. ''Probablemente será la alergia'', pensé. Aún no sabía porque, pero durante esta época del año, las erupciones parecen desaparecer del resto y concentrarse todas sobre mi.
Giré la llave de mi casa, aún vacía, y fui directamente a verme al espejo del baño. ¡El horror invadía ahora mi cara! Quizás en todos los aspectos posibles. La piel se me desprendía sin cesar, e inmensas matas de pelo crecían ahora sobre esas zonas. Corría hacía mi cuarto, para que cuando mis padres llegasen no se pusieran histéricos pensando que estaba llegando al final de mi vida. Eché el pestillo y me metí en la cama. No entendía nada pero pensaba que si me dormía pronto todo ello desaparecería. Mi cabeza no era ya capaz de pensar en otra cosa. Tras varias horas, no sé exactamente cuantas, picaron a mi puerta. ''Cariño, ¿te encuentras bien?¿Te preparo la cena?'' Quería decir que no, pero mis tripas parecían no cesar en llanto, aclamando comida.
Así me dispuse a salir. Pero cuando me levanté de la cama, todo mi cuerpo sentía la impetuosa necesidad de reposar sobre el suelo. Así que, a duras pensar, y como si de un animal se tratase, recorrí a cuatro patas el camino hacia la puerta. La abrí, esperando el consuelo de mi madre, ya que mis lágrimas no había dejado de desprenderse de mis párpados. Pero en lugar de eso, ella empezó a gritar. ''¡Mamá soy yo! ¡Ayúdame!'', pero no me oía, solo alzaba aún más la voz. Echó entonces a correr hacía la puerta. Mi padre, que había contemplando a escondidas la escena, se abalanzó sobre mi. ''¡Pide ayuda!'', le exigió a mi madre. Ella le obedeció.
Tras varios minutos postrada en el suelo bajo el musculado cuerpo de mi padre, alguien llamó a la puerta. Era mi madre, que había permanecido fuera a la espera de ayuda. Entraron entonces tres hombres con un uniforme de una protectora de animales. Yo, trataba de gritar, pero tras ahogados esfuerzos, llegué a la conclusión de que ni si quiera me comprendían.
Y tras sentir una punzada en la espalda, caí rendida. En lo que a mi me parecíó un instante, desperté. Ahora sólo visualizaba barrotes. ''¿Me había apresado a causa de mi alergia?'', me pregunté.
Tras varios días a la espera de ayuda, me resigné. Aún no sabía cuál había sido la causa de la que ahora era mi desdicha, y no pude hacer más que llorar.
Mi tiempo allí, me hizo pensar que quizás mamá me mintió, y aún se seguían odiándonos por se negros.
Llegué a clase tarde, como siempre. Pero esta vez, en lugar de risas, cause palidez. Esa blancura pareció extenderse incluso a las hojas del árbol que había visto crecer siempre desde la ventana. Y mis compañeros, cuyo terror se veía claramente reflejado en los ojos, no fueron capaces de volver a su expresión natural. Ni siquiera Laura, mi compañera de pupitre desde que mi memoria es capaz de retener. Me senté a su lado, pero mis esperanzas de recibir cualquier tipo de explicación, se vieron consumidas al ritmo en el que Laura se levantaba y alejaba su mesa de la mia.
Yo, que ya me sentía desplazada por las innumerables veces en que había llegado a pensar que ella, pes a ser mi única amiga, permanecía junto a mi por compasión.
Pasan las horas, y las diferentes asignaturas insoportables propias de un lunes. Pero esta vez, en lugar de evadirme y no seguir el ritmo de la clase, como era ya rutina, insistía en hacerlo. No entendía por qué, pero estaba hambrienta, y un insoportable e insaciable picor parecía estar quemándome la cara. Ningún profesor me había dirigido la mirada, y llegué por un momento a dudar, si el rechazo de Laura podría deberse únicamente a un rumor absurdo, y no a nada que tuviera relación con mi aspecto.
De camino a casa, noté que el picor extendía, y mi piel, antes demasiado áspera, parecía ahora estar desprendiéndoseme de la cara. Corrí hacia casa, y en el portal topé con una vecina. Una señora anciana, dulce, que no tenía una gran vista, ya que siempre que me la encontraba, me llamaba Alba porque me confundía con mi hermana. Me saludó entonces, llamándome por ese mismo nombre, y por un momento, pude respirar aliviada. ''Probablemente será la alergia'', pensé. Aún no sabía porque, pero durante esta época del año, las erupciones parecen desaparecer del resto y concentrarse todas sobre mi.
Giré la llave de mi casa, aún vacía, y fui directamente a verme al espejo del baño. ¡El horror invadía ahora mi cara! Quizás en todos los aspectos posibles. La piel se me desprendía sin cesar, e inmensas matas de pelo crecían ahora sobre esas zonas. Corría hacía mi cuarto, para que cuando mis padres llegasen no se pusieran histéricos pensando que estaba llegando al final de mi vida. Eché el pestillo y me metí en la cama. No entendía nada pero pensaba que si me dormía pronto todo ello desaparecería. Mi cabeza no era ya capaz de pensar en otra cosa. Tras varias horas, no sé exactamente cuantas, picaron a mi puerta. ''Cariño, ¿te encuentras bien?¿Te preparo la cena?'' Quería decir que no, pero mis tripas parecían no cesar en llanto, aclamando comida.
Así me dispuse a salir. Pero cuando me levanté de la cama, todo mi cuerpo sentía la impetuosa necesidad de reposar sobre el suelo. Así que, a duras pensar, y como si de un animal se tratase, recorrí a cuatro patas el camino hacia la puerta. La abrí, esperando el consuelo de mi madre, ya que mis lágrimas no había dejado de desprenderse de mis párpados. Pero en lugar de eso, ella empezó a gritar. ''¡Mamá soy yo! ¡Ayúdame!'', pero no me oía, solo alzaba aún más la voz. Echó entonces a correr hacía la puerta. Mi padre, que había contemplando a escondidas la escena, se abalanzó sobre mi. ''¡Pide ayuda!'', le exigió a mi madre. Ella le obedeció.
Tras varios minutos postrada en el suelo bajo el musculado cuerpo de mi padre, alguien llamó a la puerta. Era mi madre, que había permanecido fuera a la espera de ayuda. Entraron entonces tres hombres con un uniforme de una protectora de animales. Yo, trataba de gritar, pero tras ahogados esfuerzos, llegué a la conclusión de que ni si quiera me comprendían.
Y tras sentir una punzada en la espalda, caí rendida. En lo que a mi me parecíó un instante, desperté. Ahora sólo visualizaba barrotes. ''¿Me había apresado a causa de mi alergia?'', me pregunté.
Tras varios días a la espera de ayuda, me resigné. Aún no sabía cuál había sido la causa de la que ahora era mi desdicha, y no pude hacer más que llorar.
Mi tiempo allí, me hizo pensar que quizás mamá me mintió, y aún se seguían odiándonos por se negros.
viernes, 5 de febrero de 2016
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