miércoles, 9 de marzo de 2016

Relato

                       Una mañana me desperté , sin para de pensar sobre mi vida y sobre todo , en las amistades que tenia o la gente de mi alrededor que no fuesen de la familia. Estaba tan concentrada que no me di cuenta que algo en mi había cambiado , aunque no estaba muy segura de que era. Pero me di cuenta al intentar levantarme que mi cuerpo era diferente , no tenia brazos ni piernas y mi cuerpo había cambiado. Mi cuerpo ahora era pequeño , viscoso , con unas patas pequeñas y feas y era de un color verde pistacho con manchas negras y naranjas.

En ese momento empece a sentir una sensación de agobio y miedo que nunca antes había sentido y de repente entro mi madre en mi cuarto por que ya era muy tarde y al darse cuenta de lo que pasaba se asusto mucho y se marcho a llamar a mi abuela , después de unas horas aparecieron las dos en el cuarto y empezaron a llorar y a mirarme con asco. Habían pasado varios días y aparecieron dos de mis amigas , al entrar , vi como sus caras cambiaron y como les repugnaba y no se querían acercar , aunque me sentí terriblemente dolida , las entendí por que yo hubiese sentido lo mismo que ellas. Solo volvieron dos veces más . Otra de mis amigas , que hasta ahora siempre habíamos sido inseparables , vino pero cuando me vio no entro se giro y se marcho.

Así , seguían pasando días y yo cada vez me sentía mas sola e iba perdiendo la esperanza de que esto tuviese arreglo. Una tarde , mi amiga volvió se sentó y empezó a contarme cosas que le habían pasado , cotilleos , etc .. Venia todas las tardes dos horas , aunque sus ojos delataban que lo hacía por que se sentía obligada a ello , no por que quisiese , se sentía avergonzada de mi .

Nunca había sentido tantas cosas a la vez , sentía tristeza por ver lo poco que les importaba a mis amigas , angustia por no poder hacer nada para evitarlo , y por ello cada vez iba perdiendo mas la esperanza hasta tal punto de que ya no tenía y en su lugar iba sintiendo una especie de oscuridad que me iba invadiendo , cada vez a mayor escala. Y lo peor era el sentimiento de carga que tenía al ver a mi madre y abuela ocupándose de mi a pesar de que ellas no querían y les repulsaba .

Una mañana decidí poner le fin a todo esto , y sobre todo a darlas tranquilidad a mi familia y amigas y decidí marcharme lo que fue un gran reto , por que tenia que tener cuidado de que los perros no me pisasen ni la gata me usase como juguete. yo avanzaba muy despacito , Cuando al fin logre llegar a la puerta está se abrió y al mirar hacía arriba vi como la suela de un zapato bajaba hacía mi y todo se volvió negro .

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